Sinopsis

 

La noche previa al encuentro con don Rigoberto, el maestro shaman, tuve que ser “limpiado” de las impurezas que llevaba en el cuerpo. Para esto, tuve que beber un amargo brebaje a base de hojas de formas extrañas que flotaban aun intactas en el vaso. Poco tiempo después, el brebaje hizo su efecto. Las arcadas eran con tanta fuerza que al final tuve la sensación de estar flotando en el aire. A la noche siguiente, preparado para la ceremonia, me adentré en el interior de la selva al encuentro del maestro shaman. Una vez allí y con la excitación en el cuerpo, me di un baño de florecimiento con flores aromáticas para estar “protegido” de los malos espíritus que pueda encontrarme en mi “viaje”.

Listos para el inicio de la ceremonia, el maestro shaman me alcanzó el brebaje amargo compuesto de una alta concentración de Ayahuasca y Chacruna, una hoja con propiedades alucinógenas. Bebí lenta pero decididamente el oscuro líquido, mientras el maestro shaman hacía lo mismo e iniciaba sus  oraciones. Después de unos minutos, mi estómago comenzó a contraerse para expulsar urgentemente aquella bebida misteriosa. Las arcadas eran insistentes y su fuerza procuraba la expulsión total del brebaje. Al cesar las arcadas, me incorporé y me di cuenta que el intento de expulsión del Ayahuasca había sido en vano.

La bebida, potentemente compuesta, se había ya introducido en mi organismo, fluyendo en sangre a través de vasos sanguíneos hasta llegar a mi cerebro, activando así mi despegue total.

Al mismo tiempo, el maestro shaman iniciaba con sus cánticos ancestrales, la partida de lo que sería un viaje a las profundidades de mi alma, mi cuerpo, mi mente y el Amazonas.

 

Pucalpa-Iquitos, Perú. Octubre 2009.

© Luigi Abanto Varese

Canon EOS 500, Ilford SFX 200, Kodak HIE Infra red film, Nikon D70, filtro Visico IR720, Zoom H2 Sound Recorder.